Repetir, Repetir y Repetir o cómo Risto no descubrió la Panacea.

El domingo estuve viendo el programa de Risto Mejide que estrenó Cuatro y he pensado que estaría bien que escribiera unas líneas a propósito de un comentario que oí decir a Risto y que, creo, estuvo un poco desafortunado.

Se trataba de la entrevista que le hizo a Jorge Lorenzo (disponible en este enlace) campeón del mundo de motociclismo. Al principio de ella  el deportista contaba que su padre era el único profesor de motociclismo con método. Le contaba que aún hoy en día sigue haciendo los mismos ejercicios  que los que hacía cuando era pequeño. Cuando este le pregunto por la clase de ejercicios que hacía se mostraba reticente a contarle al presentador los ejercicios que hace cada día (cosa que veo normal) porque, como él mismo dice, es el único que sigue haciendo esto. Sin embargo, finalmente, le indica alguno de los ejercicios que resultan ser muy básicos. El comentario de Risto a todo esto es “bueno, tampoco es la panacea”.

Creo que en este caso Risto está equivocado. Siempre le digo a mis alumnos que lo más importante es repetir, repetir y repetir. Sin parar. Y si son las cosas básicas de toda la vida, más a mi favor: repite, repite y repite. Y si te sobra tiempo, vuelve a repetir. Es la única manera de pasar a tener el conocimiento completo de algo, en realidad. De que parezca, como cuando hago algo en clase, que salen las cosas mágicamente.

De hecho, el escritor Daniel Coyle, autor del libro El pequeño libro del talento (cuya reseña podéis leer aquí) nos dice que existen dos tipos de hábitos: los duros y los blandos. Por los duros, establece aquellos que se forman a partir de conceptos básicos y que nos ayudan a estar toda la vida “presentes” en la actividad que estamos haciendo, mientras los blandos son aquellos que aparecen cuando lo básico está interiorizado.

En definitiva, parece ser que Risto se equivoca cuando quiere decir que su padre no descubrió la panacea, ya que sí lo hizo. O mejor aún, lo que pasó fue que corroboró aquello que me gusta decir a mí para aprender una asignatura: repetir, repetir y repetir. Esto es lo mismo que cuando queremos aprender un instrumento, salir a correr todos los días… tampoco hemos descubierto la panacea, ¿no?

Espero que los que me leéis no os quedéis con esas palabras y sigáis haciendo repeticiones sin parar ya que serán estás las que, al final, os llevará casi sin dudarlo a momentos de auténtica genialidad.

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